El reciclaje de mascarillas a escala industrial

Medicina y salud

El reciclaje de mascarillas a escala industrial

Si solo el 1% de las mascarillas se desechan incorrectamente, podría haber en torno a 10 millones de mascarillas al mes contaminando el medioambiente, según WWF.

24 de mayo del 2022

ITAINNOVA y DENROY validan la gestión de estos residuos

La gestión de los residuos de las mascarillas utilizadas durante la pandemia es un reto que sigue sin abordarse. No existe ninguna opción para conseguir aprovechar estos desechos cuyo fin es la eliminación en el vertedero. El objetivo del proyecto WASAMASK es la transformación de productos sanitarios de un solo uso ya desechados en productos con una vida más larga, incluso no perecederos, como pueden ser peines, macetas o juguetes.

El reciclaje de los residuos generados por la pandemia es “logísticamente complicado, porque el coronavirus puede sobrevivir hasta tres días en materias plásticas, no hay puntos de recolección pública adecuados, se necesitan cantidades muy grandes y la confección de las mascarillas con tres diferentes materiales hace que el problema sea aún peor”, según ha explicado la consejera de Ciencia del Gobierno de Aragón, Maru Díaz.

WASAMASK ha transformado residuos de mascarillas en macetas, peines, juguetes, sujeciones para nuevas mascarillas, perchas o incluso piezas para automoción.

No existe ninguna opción para aprovechar estos desechos; van al vertedero

Las mascarillas están formadas por varios tipos de plástico. Las capas que forman los filtros están basadas principalmente en polipropileno. Otro de los materiales que forman las mascarillas es el polietileno y, en menor cantidad, también incluyen PET. Normalmente, los procesos de reciclado intentan separar y aislar cada uno de los materiales para llevar a cabo su reciclado. ITAINNOVA ha abordado el problema desde otra perspectiva, estudiando la opción de obtener una mezcla de materiales reciclados, procediendo a su triturado conjunto sin separar los distintos tipos de plástico. Una vez obtenido el material resultante en forma de escamas, se ha procesado de la misma forma en la que se procesan otros polímeros, mediante extrusión y posterior inyección en molde, obteniendo finalmente piezas con una geometría definida, susceptibles de ser utilizadas como sujeciones para nuevas mascarillas, macetas, perchas, piezas de juguetes o incluso para automoción.

El primer paso del proceso fue la desinfección. El proyecto utilizó mascarillas FFP2 usadas por trabajadores que se desinfectaron durante 1,5 horas con alcohol y a una temperatura aproximada de 80 °C. A continuación, las mascarillas se desmontaron manualmente para eliminar las gomas y varillas metálicas. Después, se procedió al triturado y, por último, las escamas de procesaron en una extrusora de doble husillo, obteniendo el material resultante por inyección.

Normalmente, se separan y aíslan cada uno de los materiales para llevar a cabo su reciclado. ITAINNOVA ha abordado el problema desde otra perspectiva, obteniendo una mezcla de materiales reciclados que se han triturado sin separar.

Cristina Crespo, doctora e investigadora del equipo de Materiales y Componentes de ITAINNOVA ha explicado que tras el proceso de desinfección y procesado se ha realizado el estudio básico de materiales, «es decir, la caracterización química para identificar y verificar la mezcla de polímeros existentes, caracterización térmica para conocer las temperaturas de fusión y degradación, y caracterización mecánica mediante ensayos de tracción, de tal forma que podamos conocer la resistencia del material». Dado que el abanico de mascarillas FFP2 se ha ampliado y ahora mismo podemos encontrar en el mercado de diversos colores y de múltiples marcas, queríamos verificar que es posible mantener la visión de reciclado de ‘un todo’ y que esa mezcla no afecta al material final obtenido». En los casos en los que afectara, puede estudiarse «qué opciones tenemos de modificar y/o aditivar el material para poder darle una segunda vida».

Las mascarillas están compuestas de PP, PE y PET

El Instituto Tecnológico de Aragón ITAINNOVA, firmó un acuerdo con DENROY, fabricante norirlandés de plásticos para ingeniería; y con la Universidad del Ulster, para colaborar en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías y conocimientos relacionados con los polímeros, su reciclaje y valorización.  Como resultado de esta colaboración, se ha conseguido la validación a escala industrial del concepto de reciclaje de mascarillas desarrollado en el proyecto WASAMASK, a partir del cual ha sido posible la fabricación de peines. También se ha validado la recuperación de los residuos industriales generados por DENROY en la fabricación de mascarillas Denpro FFP3, obteniéndose en este caso cepillos de pelo. Alberto Lario, coordinador de Investigación y Tecnología de DENROY ha afirmado que “la apuesta por el uso de materiales reciclados en productos de alto valor añadido es clave para reducir la huella de carbono y hacer un uso más sostenible de las materias primas”.

También se ha validado la recuperación de los residuos industriales generados por DENROY en la fabricación de mascarillas.

La desinfección se realiza con alcohol y una temperatura de 80 °C

Para completar este estudio, el grupo de Diseño y Desarrollo de Materiales de ITAINNOVA y el Grupo de Decisión Multicriterio (GDMZ) de la Universidad de Zaragoza (Unizar), han propuesto una solución para la recogida de este residuo como paso previo a su reciclaje. “WASAMASK va más allá del reciclado, y se presenta como un resultado innovador, en el que los materiales se reciclan, se transforman y se vuelven a generar útiles. […] Un enfoque que se erige como indispensable en un contexto de escasez de recursos y donde las materias primas son finitas”, ha subrayado Maru Díaz, consejera de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento del Gobierno de Aragón.

Del estudio teórico realizado se ha concluido que la opción más adecuada es la recogida de mascarillas mediante la instalación de contenedores en las farmacias de la ciudad, ya que es lo más favorable desde el punto de vista económico y medioambiental, además de recibir un amplio apoyo por parte de la población encuestada. Esta recogida supondría en la ciudad de Zaragoza la recuperación anual de unas 274 Tms. de material, que podría valorarse en un ahorro en costes de producción de nuevos productos de 436.000 euros. Además, se evitaría la emisión de 318 Tms. equivalentes de CO2, procedentes de la no reutilización del material de las mascarillas.

Los contenedores en farmacias son la mejor opción para la recogida

Un estudio de la organización de conservación del medio ambiente WWF advierte de que si solo el 1% de las mascarillas que se utilizan se desechan mal, podría haber en torno a 10 millones de mascarillas al mes contaminando nuestro medio ambiente. En el caso de España, «se podrían llegar a generar 1.000 Tms. de mascarillas FFP2, considerando que un cuarto de la población de España usa una FFP2 al día», dice Crespo.

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