Los residuos de PVC, ¿peligrosos?

Los residuos de PVC son difíciles de reciclar porque contienen cloro, aditivos y sustancias que hay que separar y eliminar para su reaprovechamiento.

REGULACIONES Y LEYES

Así lo está estudiando el Gobierno de EE.UU.

Los residuos de PVC, ¿peligrosos?

25 de mayo del 2022

La decisión se anunciará en enero de 2023

El PVC continúa en el punto de mira de varios agentes de la cadena de valor de los plásticos en Estados Unidos. Recicladores norteamericanos asociados en el denominado Pacto de los Plásticos, lo han definido como un material “problemático e innecesario” en productos como los envases y creen que “debería eliminarse en los próximos años”. Ahora, es el Gobierno estadounidense quien ha accedido a dar un paso más. La Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) estudia la posibilidad de considerar como “peligrosos” a todos los residuos de PVC. Anunciará su decisión en enero de 2023.

La evaluación sobre el PVC que llevará a cabo la EPA es el resultado de un acuerdo legal alcanzado con el Centro para la Diversidad Biológica. La EPA tendrá nueve meses para determinar si el PVC desechado debe clasificarse como “residuo peligroso”, a través de una ley federal. Emily Jeffers, abogada del Centro para la Diversidad Biológica, confía en que “este sea el primer paso para que el gobierno federal de EE.UU. reconozca el legado tóxico del PVC y que , en última instancia, esto lleve a que deje de producirse. Los científicos nos han estado diciendo durante años que el PVC es el tipo de plástico que más daña el medio ambiente. Sin embargo, desechamos miles de Tms. de PVC cada año, de la misma forma que desechamos cáscaras de naranja o recortes de césped. Esto no solo no tiene sentido. También es peligroso”.

El PVC se utiliza mucho como material de construcción, pero también para fabricar envases, mobiliario o productos electrónicos, entre otros.

En Europa, el PVC representa el 10% de la demanda de plásticos

A principios de este año, el PVC fue uno de los principales protagonistas de una controvertida lista que identifica hasta 11 productos que “deberían eliminarse en los próximos años” de los envases plásticos debido a que no son reutilizables, reciclables o compostables a una escala que permita mantenerlos en un ciclo cerrado para 2025. La lista fue elaborada y consensuada dentro del Pacto de los Plásticos, una iniciativa en la que participan recicladores americanos, el Fondo Mundial para la Naturaleza e importantes actores del sector como AMCOR, HENKEL, COCA-COLA, NESTLÉ, UNILEVER o MONDELEZ, entre otros. La industria plástica estadounidense reaccionó recordando que el plástico sigue siendo la opción más económica tanto para el productor como para el consumidor, así como la más ecológica. “Es mucho más fácil hacer listas que vivir con las consecuencias no deseadas de eliminar ciertos tipos de productos”, manifestó el presidente de la Asociación de la Industria Plástica estadounidense, Tony Radoszewski.

El reciclaje químico está ofreciendo prometedores resultados para los residuos de PVC.

Los residuos de PVC contienen aditivos y sustancias que dificultan su reciclaje

En Europa, el PVC representa el 10% de la demanda de plásticos. Se utiliza para la fabricación de multitud de productos. Está muy presente entre los materiales para construcción, pero también en packaging, ropa, productos electrónicos, muebles y otros artículos para el hogar, etc. El reciclaje de este material ha experimentado un crecimiento constante durante las dos últimas décadas. La mayoría del PVC que se recicla procede de residuos de construcción, sobre todo marcos para ventanas, que se recogen para su reciclaje. Alemania, Francia y Polonia son los países en donde más se recicla. Los recicladores plásticos europeos (PRE) aspiran a alcanzar una tasa del 100% de recolección de residuos de PVC para su reciclaje, garantizando un uso seguro de los aditivos y sustancias que suelen incorporarse a este material. Son estos aditivos y sustancias las que, además de relacionarse con ciertos riesgos para la salud, dificultan el reciclaje y aprovechamiento de los residuos de PVC.

Si el PVC resulta finalmente considerado como residuo peligroso, la EPA tendrá que desarrollar un marco legislativo integral que garantice su tratamiento, almacenamiento, reciclaje o eliminación seguros.

El PVC necesita ser sometido a tratamientos que eliminen el cloro de su composición para así poder coprocesarse junto a otras resinas. Son varios los proyectos que se han puesto en marcha para aumentar la eficiencia, eficacia y rentabilidad del reciclado de PVC. Las tecnologías de reciclaje químico parecen estar aportando prometedores resultados. Se están realizando ensayos en la planta francesa de Oreade-Suez que ya han confirmado “la viabilidad general del enfoque, que permite el reciclaje de la parte de cloro de la molécula de PVC”. El proyecto ThermoVinyl, en Suiza, está centrado en la generación de ácido clorhídrico a partir de residuos de PVC, una alternativa muy interesante tanto desde el punto de vista medioambiental como económico. REMADYL, donde colabora AIMPLAS, es otra investigación donde se está trabajando en la eliminación de ftalatos y plomo heredados del PVC para obtener un material reciclado de gran pureza y calidad. El proyecto EuPolySep establecerá una pequeña planta pilotó en Bélgica para separar PVC de productos laminados complejos. Resysta, RecoMed, VinylPlus Med o IVK Europe; son otros proyectos e investigaciones que están en marcha.

PRE aspira a recolectar el 100% de los residuos de PVC en Europa

En EE.UU. la EPA llevaba años ignorando la petición de establecer una nueva normativa para el PVC y sus residuos. Desde 2014, el Centro para la Diversidad Biológica había solicitado esta consideración. Tras el acuerdo ahora alcanzado, la EPA tomará una decisión que será anunciada en enero de 2023. A partir de esa fecha, se abrirá un periodo de consulta pública en la que cualquier interesado podrá aportar sus comentarios. Si el PVC resultara finalmente considerado como un residuo peligroso, la EPA tendría que desarrollar un marco legislativo integral que garantice su tratamiento, almacenamiento, reciclaje o eliminación seguros. El texto final de la decisión que se adopte verá la luz a principios de 2024.

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